El funcionamiento del motor de un coche depende en gran medida de que los fluidos de trabajo, el aceite y el combustible y, también, el aire se encuentren en las mejores condiciones posibles. Así, los procesos de purificación del aire, del aceite y del combustible son de gran ayuda para que el vehículo funcione de manera fiable y correcta. Esta es la razón por la que los sistemas de suministro de aire y de combustible llevan instalados unos filtros. Por lo general, los coches llevan 4 tipos de filtros: de aire, de aceite, de combustible y de habitáculo, que juntos contribuyen a que el vehículo esté libre de suciedad de los fluidos y del aire.
El filtro de aceite MANN-FILTER HU 716/2 x se encarga de mantener el circuito de lubricación protegido de impurezas alargando así la vida del motor. Generalmente, su vida útil ronda los 10.000 km y se recomienda sustituirlo cada vez que se le realice el cambio de aceite al vehículo, para evitar que se filtren los residuos acumulados en el aceite nuevo.
El filtro de aire es un elemento esencial del motor que se encarga de garantizar que el aire que llega a los cilindros para mezclarse con el combustible está completamente limpio y libre de impurezas. Un ejemplo es el filtro de aire MAHLE ORIGINAL LX 75. Por norma general, el filtro de aire debe cambiarse cada 15.000 km o una vez al año, lo que ocurra antes. Si bien, dependiendo de las condiciones ambientales y climatológicas, puede ser necesario cambiarlo antes de tiempo.
Por otra parte, se encuentra el filtro de combustible MANN-FILTER PU 825 x, cuya función principal es evitar que las impurezas del combustible lleguen al motor en el caso de los vehículos a gasolina, mientras que si se trata de un vehículo diésel su principal función es la de eliminar la humedad y evitar la corrosión de los elementos metálicos del motor. Normalmente, los fabricantes aconsejan sustituir el filtro de combustible cada 60.000 km, aunque, para garantizar un funcionamiento óptimo y eficiente del motor, se recomienda cambiarlo a la mitad del periodo, es decir, cada 30.000 kilómetros.
Por último, los filtros de habitáculo bloquean el polen y otros contaminantes y garantizan que haya aire limpio en el interior del vehículo. En función del vehículo y del fabricante, es aconsejable sustituir este tipo de filtro entre los 15.000 y los 30.000 kilómetros -como máximo-, aunque todo dependerá del entorno por el que se circule habitualmente. Y es que no es lo mismo circular en una gran ciudad con mucha contaminación y un clima seco que en una zona rural.
Respete siempre los intervalos de sustitución de los filtros según lo establecido en el manual técnico del vehículo. Sólo deben instalarse componentes de la mejor calidad para así garantizar el funcionamiento adecuado de todas las unidades de su vehículo.


