La red eléctrica española está al borde del colapso y esta situación se ha convertido en un obstáculo directo para el despegue del coche eléctrico. Según datos publicados y recogidos por Antena 3, solo 14 provincias disponen aún de margen para nuevas conexiones. El resto del país está prácticamente saturado y sin capacidad para absorber nuevas demandas de electricidad.
Este cuello de botella no solo compromete el desarrollo industrial y residencial, sino que también frena uno de los pilares de la transición energética: la movilidad eléctrica. Sin puntos de recarga suficientes, el coche eléctrico pierde terreno en su carrera por sustituir al motor de combustión. Como explica Marta Castro, directora de Regulación de Aelec, “está saturada en más de un 83%».
Provincias al límite
Almería, Málaga, Cantabria, Burgos, Albacete, Cuenca, Guadalajara, Gerona, Álava y Vizcaya son algunas de las zonas más afectadas, con la red ya al 100% de ocupación. La situación ha llevado a expertos como Jorge Ginés, de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima), a describirla como “los juegos del hambre”, en referencia a la feroz competencia por los pocos huecos que aún quedan disponibles.
Nueve de cada diez proyectos rechazados
El colapso eléctrico no es solo un problema para el sector de la automoción. Nueve de cada diez proyectos industriales que solicitan conexión a la red son rechazados: “En Álava o Vizcaya en concreto, prácticamente no hay ningún nodo que tenga capacidad de conexión”, señala José Ignacio Ormaechea, del Clúster de Energía del País Vasco.
La consecuencia inmediata es doble: industrias que no pueden ampliarse ni modernizarse y, sobre todo, la imposibilidad de desplegar nuevas infraestructuras de recarga eléctrica para vehículos. Sin una red capaz de asumir la creciente demanda, la electrificación del parque automovilístico español queda en entredicho…



