«Estimado Sr. Gortázar:
En primer lugar, quisiera trasladarle mi satisfacción como cliente de CAIXABANK, entidad que considero referente entre las grandes corporaciones financieras en España por su compromiso con la experiencia de cliente, el buen gobierno y la sostenibilidad.
Además de cliente, soy también proveedor del grupo, al formar parte de la red de talleres de reparación de automóviles de SEGURCAIXA. Me siento especialmente orgulloso de esta relación, entre otros motivos, porque se trata de una aseguradora que ha sabido valorar el esfuerzo inversor de los talleres en materias como sostenibilidad, formación y adecuación tecnológica, integrando a su cadena de valor en ese compromiso compartido.
Desde esta doble condición de cliente y proveedor, y con más de 35 años de experiencia en el sector de la posventa del automóvil, me permito trasladarle una preocupación relevante relacionada con las prácticas de uno de los socios estratégicos de CAIXABANK en el ámbito asegurador: Mutua Madrileña.
Defender tarifas sostenibles no es incompatible con ajustarlas cuando existe una negociación equilibrada; lo que resulta inasumible es trabajar de forma estructural por debajo de coste mediante imposiciones unilaterales que comprometen la calidad y la viabilidad del servicio.
Se trata de prácticas ampliamente conocidas y reiteradamente denunciadas por el conjunto del sector de reparación, y cada vez con mayor reflejo en los medios de comunicación, entre las que destacan:
- Tarifas de mano de obra significativamente inferiores a mercado, que obligan a trabajar por debajo de los costes reales, a lo que se suman descuentos impuestos de forma unilateral.
- Aplicación de baremos de tiempos y materiales no consensuados y alejados de los estándares de los fabricantes.
- Condiciones exigidas a los talleres concertados que comprometen gravemente su viabilidad económica.
- Ausencia de diálogo efectivo con las asociaciones representativas del sector.
- Prácticas que limitan de facto la libre elección de taller por parte del asegurado.
- Presiones para reducir tiempos de reparación, con el consiguiente riesgo para la calidad y seguridad de los trabajos.
Estas prácticas no solo perjudican a los talleres, sino que pueden trasladar el impacto negativo al usuario final, afectando a la calidad de las reparaciones, a sus derechos como asegurados y, en última instancia, a la confianza en las entidades con las que contratan sus seguros.
Como cliente y proveedor fiel de CAIXABANK, me preocupa especialmente ver su marca asociada a un socio cuyas prácticas parecen alejadas de los principios de buen gobierno, sostenibilidad y respeto a la cadena de valor que la entidad promueve y exige internamente.
Por todo ello, le agradecería que esta preocupación pudiera ser valorada en el marco de los órganos de gestión y control correspondientes, con el objetivo de analizar el impacto real de dichas prácticas en clientes, proveedores y en la reputación de CAIXABANK, y de considerar, en su caso, las medidas oportunas.
Quedo a su disposición para ampliar o contrastar cualquier aspecto de lo expuesto, desde una voluntad constructiva y de mejora del ecosistema en el que todos participamos».
Dionisio Cerdán Moya, gerente de RIC Madrid.



