«Desafortunadamente, puesto que siguen sin dar respuesta a nuestros problemas de fondo, no se equivoquen: esta no será la última vez que los ponga de manifiesto, por muy incómodo que les resulte.
No crean que acudir a su gabinete legal -y, Sr. Rivera, me pregunto quién los nombró y quién forma parte del mismo- va a silenciarme. Los planteamientos que les hemos trasladado en nada contravienen la legislación vigente. Son, ante todo, cuestiones de sentido común, nacidas de la necesidad de contar con el respaldo de una asociación que, en lugar de apoyarnos, nos ataca equivocadamente y sin argumentos válidos. Lo único que evidencian es la defensa de sus propios intereses… que, conviene recordarlo, no coinciden con los del sector.
Déjense de notas de prensa tendenciosas y cumplan el procedimiento que mencionan pero que jamás respetan. No se contradigan diciendo que no desean participar en un debate público, mientras ya han publicado dos panfletos y me temo que no será el último.
Francamente, no les creo nada. ¿Qué otra cosa puedo decir cuando aseguran que no “manejan” la negociación con Mutua Madrileña, Sr. Rivera, cuando tantas veces se ha reunido con ellos personalmente y ha hecho caso omiso de recomendaciones -incluso de sus propios asesores- y de las necesidades de los talleres? Cumplan su función de una vez y dejen de ‘insultar’ a nuestra inteligencia escondiéndose detrás de otras asociaciones.
Conozco de sobra las relaciones laborales y su diferencia con otros ámbitos de gestión. Déjense de simplificaciones y, sobre todo, no olviden las décadas que llevo sobreviviendo en este sector… y créanme, no ha sido gracias a ustedes.
Dejen de perder tiempo en supuestos argumentos legales más que interpretables y pónganse a trabajar en favor de los talleres de una vez por todas. Seguro que encontrarán la manera de justificarlo jurídicamente. Y si no saben, váyanse y dejen que quien sí quiera hacerlo asuma la responsabilidad.
No me arrogo ninguna representatividad institucional; eso debería ser cosa suya. Pero mientras no la asuman, tendrán que seguir escuchando voces como la mía.
Conclusión, señores de Asetra: seguimos igual, cada día peor, y ustedes se limitan a arremeter contra miembros de la asociación que, como yo, intentamos cambiar este desastroso rumbo. Les guste o no, seguiré enviando estos comunicados hasta que empiecen a asumir responsabilidades de una vez por todas».




Las asociaciones se han convertido en un negocio y hoy en día no defienden al taller, con las aseguradoras no se negocia si no se impone, que no hay talleres y cada vez va a haber menos