Santi Bécares (Bécares Motor, en León) compartía recientemente la situación “surrealista” vivida en su taller. Un reflejo de la presión que viven a diario los talleres por parte de los clientes “que solo miran por su obligo”, que ponen en apuros la organización de la agenda de trabajo de los profesionales y que ha llevado al gerente a tomar una decisión muy a su pesar: “Siento llegar a este punto, pero esto no me vuelve a pasar.”
Relataba que un cliente que tenía cita para llevar su coche al taller de Bécares y mirarle unos ruidos, llamó para cancelarla el mismo día, pidiendo cambiarla para el día siguiente o para un par de días después. Sin embargo, la agenda del taller está completa para el próximo mes, por lo que no era posible darle una cita inmediata. Ante esta situación, y a pesar de que el cliente canceló su cita a última hora, le ofrecieron una nueva fecha para entonces.
¿La reacción del cliente? Enfadarse porque no entendía que no le pudieran dar cita al día siguiente, algo a lo que Bécares no daba crédito: “El señor pierde la cita, me hace perder a mí todo el día… No me voy a enfadar aunque me hayas avisado hoy de que hoy no vienes, entendemos que hay situaciones que se complican. Te doy cita para el próximo hueco que tengo en un mes, ¿y te enfadas?”.
Las formas con la trabajadora del taller que le cogió el teléfono no fueron las mejores: “Esto es un trabajo, no venimos a aguantar el mal genio, los problemas, ni las faltas de respeto de nadie. Y si no le gusta que no pueda darle cita mañana, hay más talleres. Pero yo puedo coger el trabajo que puedo coger».
Pero no se quedó ahí la cosa. El cliente además publicó en el perfil del taller una reseña de una estrella en Google: «Si no puedes esperar tendrás que buscar otro sitio, pero no puedo hacer milagros. Si meto tu coche es para quitar el de otro, que también se va a enfadar con toda la razón del mundo porque a lo mejor lleva esperando un mes y pico”.
Por el mal trago vivido, la situación ha supuesto un antes y un después para el taller de Bécares: “En el mundo al revés en el que estamos, en el que la gente no entiende más que su ombligo, vamos a cerrar la agenda para los que no son clientes porque esto no puede ser”.
Una situación de mal gusto ante la que ha cortado por lo sano para que no se repita: “No puedo hacer más, no me puedo multiplicar y el día tiene las horas que tiene… Esto es un agobio terrible, tenemos muchísimo trabajo. Siento llegar a este punto, pero esto no me vuelve a pasar”.



Esto es el pan de cada día ahogados por el trabajo muchas inspecciones y los trabajadores a tope y la gente quejándose por favor hay que parar esto y a los clientes y talleres ilegales cada vez más y no pasa nada no se donde va a parar pero no ahuguro nada bueno estamos muy quemados ánimo compañero has obrado correctamente algunos no se como hubiésemos respondido de verdad hay sobresaturacion mental