El sensor de NOx, fundamental para el control de los óxidos de nitrógeno en los sistemas de escape modernos, es una pieza cada vez más habitual en los talleres debido a su relevancia en el cumplimiento de las normativas medioambientales Euro 5 y Euro 6. En vehículos diésel y gasolina con inyección directa, este sensor permite optimizar la reducción catalítica selectiva (SCR) o la eficiencia de los catalizadores de almacenamiento de NOx, según el caso. En este artículo repasamos su funcionamiento, las averías más comunes y las pautas de diagnóstico y sustitución recomendadas por HELLA.
Estructura y funcionamiento del sensor de NOx
El sensor de NOx se compone de una sonda con calefacción integrada y una unidad de control, unidas mediante un mazo de cables como una única unidad inseparable. La sonda se instala en el sistema de escape y mide continuamente el contenido de NOx a partir de los 300 °C, temperatura que se alcanza rápidamente gracias a su elemento calefactor.
Este sensor puede encontrarse antes y/o después del catalizador SCR, permitiendo así verificar la eficacia del sistema. Su señal se transmite a través del bus de datos CAN a la unidad de control del motor o al sistema SCR, que regula la dosificación de AdBlue® con base en los valores obtenidos. En motores de gasolina con inyección directa, también se utiliza para controlar el catalizador de almacenamiento de NOx.
Principio de medición: doble cámara y células de bombeo
El gas de escape atraviesa dos cámaras. En la primera, se mide y bombea el oxígeno residual; en la segunda, un electrodo catalítico descompone los NOx en nitrógeno y oxígeno, siendo este último evacuado por una segunda celda de bombeo. El sensor convierte estas señales en una corriente eléctrica que interpreta la unidad de control, lo que permite ajustar con precisión la estrategia anticontaminación.
Causas frecuentes de avería en el sensor de NOx
Dado que está expuesto a altas temperaturas, humedad, sal, vibraciones y residuos de la combustión, su vida útil es limitada. Las principales causas de fallo incluyen:
- Envejecimiento natural
- Acumulación de hollín por uso en trayectos cortos o consumo excesivo de aceite
- Daños mecánicos (montaje incorrecto, impactos, roedores)
- Problemas eléctricos (cortes o cortocircuitos)
- Fallos en el sistema SCR (dosificación incorrecta de AdBlue® que puede cristalizar y obstruir el sensor)
Entre los síntomas más comunes están el encendido del testigo motor, errores en el sistema SCR, pérdida de potencia y aumento del consumo de combustible.
Procedimiento de diagnóstico: pasos esenciales
- Lectura de memoria de averías: mediante un equipo de diagnosis adecuado se pueden obtener los códigos de error y la función de los sensores.
- Comprobación de parámetros en tiempo real: lectura de valores de NOx y temperaturas, útil para comparar los sensores antes y después del catalizador.
- Ajuste básico: tras sustituir el sensor, es necesario realizar una adaptación o programación para que el sistema reconozca el nuevo componente.
- Consulta de esquemas eléctricos: para verificar continuidad, alimentación y comunicación CAN.
HELLA advierte que antes de cualquier diagnosis electrónica es imprescindible realizar una inspección visual completa del sistema de escape y cableado, buscando signos de oxidación, piezas sueltas o cables dañados por corrosión o agentes externos.
Recomendaciones de montaje para talleres
- Sustituir siempre la unidad completa si el sensor o el cableado están dañados.
- No aplicar pasta de montaje en la rosca.
- Respetar el par de apriete de 50 Nm.
- Verificar que el nuevo sensor coincide con las especificaciones del vehículo.
- Adaptar el sensor mediante el equipo de diagnosis si así lo exige el fabricante.
- Consultar siempre la documentación técnica del vehículo para el desmontaje y montaje.



