La tecnología desarrollada por Niterra bajo su marca NTK Vehicle Electronics —introducida en 2018 dentro de su catálogo de electrónica del vehículo— se ha consolidado como una solución fiable para la medición precisa del régimen y la posición de los elementos mecánicos clave del motor.
La función del sensor en el cigüeñal
En un motor de combustión moderno, el tren motriz depende de una sincronización perfecta de todos sus elementos internos. El cigüeñal transforma el movimiento lineal de los pistones en un giro continuo que hace avanzar el vehículo. Para que la gestión electrónica pueda controlar la inyección y el encendido, necesita conocer en todo momento la velocidad de rotación y la posición exacta del cigüeñal.
Los sensores de velocidad y posición del cigüeñal monitorizan el giro mediante las señales generadas por una rueda o disco dentado solidario al propio cigüeñal. Esta información, convertida después en el conocido dato de rpm en el cuadro de instrumentos, es captada por un sensor ubicado generalmente en las proximidades del bloque inferior del motor.
Estos sensores comenzaron a adoptarse de manera masiva en motores de gasolina durante los años 80, ampliándose posteriormente a los diésel en paralelo al desarrollo de los sistemas common rail a finales de los 90.
Control del árbol de levas y sincronización de válvulas
El árbol de levas es el encargado de abrir y cerrar las válvulas de admisión y escape en el momento preciso. Para que esta secuencia sea exacta, su giro debe mantenerse sincronizado con el del cigüeñal, lo que se logra mediante correa de distribución, cadena o engranajes.
El sensor de velocidad y posición del árbol de levas proporciona a la ECU la información necesaria para calcular el tiempo de carrera de cada cilindro y determinar cuándo inyectar combustible y cuándo debe producirse el encendido. Va instalado en el interior o en las inmediaciones de la culata.
Aunque muchos motores incorporan dos árboles de levas, no siempre requieren un sensor para cada uno.
Los sensores que monitorizan el cigüeñal trabajan bajo el principio inductivo o mediante el efecto Hall. No son intercambiables, ya que la arquitectura eléctrica y la forma de generar la señal difieren notablemente. Para el control del árbol de levas, lo habitual es el uso de sensores basados en efecto Hall.
NTK identifica sus sensores inductivos con la referencia comercial “CM” y los de efecto Hall con “CH”, una codificación que simplifica la selección del componente adecuado.
Actualmente, la marca ofrece más de 557 referencias de sensores de velocidad y posición para aplicaciones de cigüeñal y árbol de levas, lo que equivale a una cobertura aproximada del 75% del parque de vehículos de EMEA según TecDoc.
Diagnóstico y fallos más habituales
Aunque estos sensores están sellados para resistir el entorno del motor y garantizar una larga vida útil, pueden aparecer averías relacionadas con la entrada de humedad en los conectores, daños en el cableado o un deterioro natural del propio sensor.
En el caso del cigüeñal, un fallo suele impedir directamente el arranque. En el árbol de levas, los síntomas pueden incluir tirones en marcha, calados o fallos de encendido.
La forma más fiable de analizar el estado del sensor es comprobar la señal con un osciloscopio, herramienta imprescindible para confirmar la calidad y estabilidad del pulso.
Reprogramación tras el reemplazo
Tras la instalación de un sensor nuevo, la ECU puede requerir un proceso de aprendizaje de la posición relativa del componente. Para ello es necesario utilizar un equipo de diagnosis que permita ejecutar la función de reseteo o calibración correspondiente.
El correcto funcionamiento de los sensores de velocidad y posición es fundamental para mantener la precisión del control electrónico del motor. Su diagnóstico adecuado y su sustitución siguiendo las especificaciones del fabricante son pasos clave para garantizar un rendimiento óptimo en cualquier reparación.




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