Entre 2019 y 2024, la Unión Europea ha intensificado su labor legislativa para dar un giro de 180 grados al posicionamiento de los Estados en materia de sostenibilidad. Es lo que se conoce como el Pacto Verde Europeo, cuyo objetivo es transformar por completo las políticas europeas para avanzar hacia un futuro más sostenible. Pero ¿qué impacto tendrán estas políticas en nuestro sector? Eso es lo que han intentado responder en el congreso de Ancera Carlos Sokol-Szahin y Gabriel Lecumberri, de la agencia de consultoría EPPA, en la ponencia «Sostenibilidad y piezas de recambio – impacto real y oportunidades para la industria». Estas son sus conclusiones.
“En Europa ya no se están limitando al medio ambiente, ahora el objetivo es reducir los gases de efecto invernadero, poner coto a los vehículos de combustión interna, alcanzar la neutralidad climática, mejorar la eficiencia energética, trabajar en la circularidad… se trabaja en todo a la vez”, comenzaba Sokol-Szahin, lo que obliga a adoptar una visión integral también en nuestras empresas.
La normativa, por lo tanto, no sólo va a obligar a las empresas a renovar sus flotas o cambiar sus modos de producción, sino también a buscar fuentes energéticas más limpias, a reducir el impacto ambiental de todos sus procesos, a limitar los residuos, a reutilizar los recursos… en definitiva, a disminuir e incluso eliminar su huella de carbono.
Una carrera sin marcha atrás
Pero ¿tienen marcha atrás estas políticas con el nuevo Parlamento Europeo que saldrá después de la elecciones europeas del próximo domingo? Para la consultora, claramente no. Lo explicaba Carlos Sokol-Szahin: “Lo que va a haber es la implementación de todo lo que se ha aprobado estos cinco años. La mayoría de las reformas están por hacer, y el efecto se hará sentir sobre este ciclo político. Esto quiere decir que no hay vuelta atrás: si pensamos que la ola verde va a desaparecer, estamos equivocados, toda la inversión va en una sola dirección, que es la transición ecológica”.
No sólo no habrá marcha atrás, sino que afectará a todos los actores de la posventa, sin excepción: “La legislación siempre ha afectado a un sector en específico, pero en este caso toda la cadena de valor se va a sentir afectada: proveedores, distribuidores, fabricantes de vehículos, talleres… todos tendrán que poner de su parte”.
Preocupados por la industria
En este proceso normativo, muchas han sido las voces que han alertado sobre la posible pérdida de competitividad de la industria europea… y ya se está viendo. “Se ve cierto hartazgo en la industria europea por el aumento de los costes, la pérdida de competitividad y el cierre de empresas, y esto genera una necesidad paralela de proteger a la industria porque está en riesgo respecto a países como China o EE.UU.”, señalaba Sokol-Szahin.
Y Gabriel Lecumberri añadía cómo el legislador se está dando cuenta -tarde, eso sí- de que también necesita proteger a la industria para mantener el nivel de competitividad de nuestro continente en un mundo cada vez más globalizado: “Europa lo que debe hacer es conciliar la legislación en sostenibilidad con el empleo y la competitividad, y ya estamos viendo declaraciones políticas de altísimo nivel en esa línea: se está preparando el caldo de cultivo para conciliar el Pacto Verde con la competitividad de la industria europea”.
Eso no significa, sin embargo, que esta transición vaya a salir gratis a las empresas: “A corto plazo, los costes regulatorios serán altos”, aseguraban, ya que “la sostenibilidad no serán palabras, será un imperativo legal que tendremos que cumplir y eso conllevará un coste”.
Habrá que actualizar las cadenas de suministro, elaborar informes de sostenibilidad, contratar a personal específico, conseguir certificaciones… y habrá sanciones. A pesar de este coste inicial, los asesores de EPPA dan por hecho que subirse a este carro supondrá una gran cantidad de oportunidades para las empresas. Llegarán por la mejora de la reputación y la imagen de la marca, el acceso a nuevos mercados y clientes, la mejora de la eficiencia operativa, la reducción de costes a largo plazo, la atracción y retención de talento o el fortalecimiento de la resiliencia empresarial.



