Aunque la movilidad sostenible avanza, la posventa seguirá viviendo del motor de combustión durante muchos años, ya que muy probablemente seguirá dominando las carreteras españolas por un largo periodo. A continuación, los datos que comparte el estudio «Radiografía de la movilidad sostenible en España» realizado por Arval.
Aunque se observa una tendencia de cambio -cuatro de cada diez españoles han modificado sus hábitos de movilidad hacia opciones más sostenibles en los últimos cinco años- el 87,3% de los conductores aún tiene un coche de combustión, con una distribución equilibrada entre los gasolina y diésel.
No obstante, parece estar habiendo un cambio de mentalidad, aunque el motor de combustión todavía tiene recorrido: para el 82,4% de los participantes en el estudio la sostenibilidad es algo relevante en sus desplazamientos y el 69,4% estaría dispuesto a adquirir un vehículo electrificado, pero aún existe un 20,6% que tiene dudas sobre la compra de un modelo más sostenible.
El informe también destaca que para un 57,6% de los encuestados el automóvil privado sigue siendo su principal medio de transporte, muy por encima del transporte público, que alcanza solo un 20,8%.
Los retos de la movilidad sostenible
El estudio de Arval también aborda las medidas que podrían fomentar una movilidad más sostenible en España. La mejora del transporte público es la opción preferida por el 66,8% de los encuestados, mientras que un 49,6% considera clave el impulso de ayudas a la compra de vehículos eléctricos. Asimismo, un 40% señala la necesidad de ampliar infraestructuras como carriles bici y puntos de carga.
Por otro lado, los datos muestran una percepción distorsionada sobre el impacto del transporte en las emisiones. Mientras casi la mitad de los españoles cree que el sector de la automoción representa entre el 10% y el 20% de las emisiones de efecto invernadero, en realidad, en Europa el transporte es responsable de cerca del 30% de estos gases.



