Melilla enfrenta un problema recurrente con el estado de sus carreteras y la escasez de vías de circulación, que afectan directamente a los conductores y a los talleres mecánicos de la ciudad. Los 12 kilómetros que tiene el perímetro de la ciudad, la poca red de carreteras y el mal estado en el que se encuentran, obligan a muchos melillenses a llevar sus vehículos al taller con más frecuencia de lo habitual.
Los testimonios
El Faro de Melilla ha consultado a varios mecánicos de la ciudad sobre cómo el estado de la vía influye en las averías de los coches que les llegan al taller. Morad, propietario de Talleres Morad, comentaba que una de las fallas más frecuentes es la del filtro de partículas: «Aquí no tenemos carreteras para que los coches puedan desahogarse, lo que provoca que se acumulen residuos en el sistema de escape».
Un testimonio en el que coincidían el resto de mecánicos entrevistados, aunque uno de ellos, Bilal, gerente del Taller Madani, añadía que además del problema del filtro de partículas, la mala calidad de las carreteras y la cantidad de badenes en la ciudad generaban averías frecuentes en la suspensión de los vehículos: «El mal estado de las carreteras provoca fallos en los brazos de suspensión y otros componentes del coche», lamentaba.
Estas visitas al taller además obligan a los talleres y sus clientes a enfrentar uno de los inconvenientes que más denuncian: la tardanza en la llegada de las piezas de repuesto. Por su ubicación fuera de la Península Ibérica, en Melilla los tiempos de espera pueden llegar a ser incluso de varios meses.
“Las piezas suelen tardar una media de dos semanas, hay piezas que incluso pueden tardar meses cuando no hay ni en Almería, ni en Barcelona, ni Málaga, ni Madrid, porque hay que pedir a fábrica y los clientes se desesperan. En cambio he hablado con talleres de la Península, y más o menos en tres o cuatro días tienen las pizas, mientras que nosotros en entre diez y quince”, comparaba Mohamed, trabajador del Taller Real Auto.
Un testimonio que respaldaba Bilal: “Este es uno de los mayores problemas que tenemos los mecánicos. Si tú pides, por ejemplo, un lunes te llega el lunes siguiente o el viernes. Suele tardar bastante y tenemos muy poco stock de mercancías aquí en la ciudad. Yo estoy esperando una pieza desde hace un mes y medio».
Esta situación dificulta considerablemente su trabajo. De hecho ya se han visto «obligados a almacenar vehículos en el taller mientras esperamos las piezas. Y esto nos quita espacio de trabajo», comentaba el profesional. Por no hablar de la consiguiente «desesperación» de los clientes a la que también deben responder.



