Marc Blanco es el alma máter de Service Next, una empresa de servicios para el taller, que en realidad se acerca también al concepto de empresa tecnológica. Un tipo rápido, muy vivo, que tiene en la tecnología su principal hobby. Un punto ‘friki’ que ha impreso en una compañía que tiene mucho de cómo es él y en la que ha logrado implantar un sello de innovación que ahora les diferencia y les define. Habla de lo que ofrecen en una entrevista que da para analizar también el futuro del taller, para el que augura buenos años por delante si asume el reto de formarse y prepararse empresarialmente.
Ya existían en el mercado muchas empresas de servicios para el taller, ¿por qué tiene sentido Service Next?
Nuestro propósito es ayudar al taller independiente a sobrevivir, a que no se lo coman las marcas. Y lo hacemos con un enfoque novedoso, porque ningún otro actor del mercado combina la parte del desarrollo de los servicios -la formación de Next Academy o la consultoría de Next Assist, por ejemplo-, con la de desarrollo de software -el máximo exponente es su herramienta todo en uno Next Go; pero hay otras como su plataforma de comercio electrónico B2B llamada Sertec-. Hay empresas de servicios por un lado, y buenos desarrolladores de software por otro, pero nadie como nosotros incorpora las dos patas en una misma propuesta.
¿Por qué es importante esto?
Porque nos permite tener una visión muy amplia sobre lo que hacemos y porque al hacerlo todo tenemos un conocimiento muy amplio de lo que realmente necesita el taller. Además de que teniendo ambas cosas no dependemos de nadie más que de nosotros mismos: si queremos hacer una mejora, la hacemos, a nuestra medida o a la de nuestros clientes. Es algo que nos permite ir un paso más allá, nos da una ventaja.

¿En qué sois los mejores?
En la calidad de lo que ofrecemos. Service Next no tenía al principio una vocación empresarial, de beneficio económico digamos -antes de convertirse en una empresa independiente en el año 2022, Service Next fue el departamento de servicios para el taller del Grupo Serca-: nuestro objetivo fundamental era desarrollar los mejores servicios posibles para los talleres, empleando en este sentido todos nuestros recursos. Reinvertíamos todo el beneficio de la compañía en ser los mejores, básicamente.
¿A qué te refieres cuando hablas de calidad?
A tener todos los coches que tenemos para la formación presencial, a lo rápido que vamos a dar una solución en la consultoría técnica, a la cantidad y la calidad de técnicos que tenemos, etc. Si tenemos que estar cuarenta minutos al teléfono con un taller, lo hacemos. Tenemos acceso a todas las marcas, hacemos telediagnosis, estamos desarrollando una herramienta específica para ofrecer acceso a PassThru… Somos los mejores porque dedicamos más recursos que nadie. Quizá podemos mirarnos de tú a tú en algunos aspectos puntuales, la formación por ejemplo, con un actor del mercado, pero el resto va muy de lejos por detrás de nosotros. Y si hablamos de software ya estamos en otro planeta…
¿En qué sentido?
Next Sertec, la plataforma de comercio electrónico B2B -que conecta a un distribuidor con el taller- ya rompió un poco con lo que había en el mercado, pero Next Go nos ha colocado directamente en el futuro. El taller tiene todo lo que necesita en un solo lugar, es un programa de gestión, de facturación -muy importante para la legislación que entra en vigor en 2025-, permite la recepción activa, el acceso a la información técnica, al catálogo de piezas, al fichaje de los empleados -se puede ver además en tiempo real la ocupación del taller y la relación de tareas de todos los empleados, con información exacta de qué están haciendo al minuto-, a la comunicación incluso con el usuario… Y todo además con un histórico que puede consultarse en cualquier momento y una app para que el gerente del negocio pueda tener acceso a su negocio desde el móvil en cualquier lugar. Todo lo que el taller necesita puede hacerse en un solo programa. Hemos cambiado la forma de trabajar en un taller: lo hemos simplificado al máximo, les ahorramos horas de trabajo y eso se traduce en dinero. Pero es que además hemos incorporado la inteligencia artificial en una herramienta que permite al taller enviar una nota de voz explicando lo que necesita para reparar un coche: la IA escucha el audio y lo traduce tramitando de forma automática el pedido. ¿Cuántos recambistas en España tienen a alguien de su equipo mirando una pantalla con los pedidos vía WhatsApp? Mejoramos el día a día del taller, pero también de la distribución. Next Go ha venido para revolucionar el mercado.

Cuando se lo presentáis a los talleres, ¿qué respuestas estáis teniendo?
Hay dos perfiles: el que lo quiere ya y al que todo esto se le hace grande. Next Go supone una revolución y eso a veces puede dar un poco de vértigo. Es algo de lo que somos conscientes y por ello dedicamos a tres personas de nuestro equipo a guiar en el proceso a los talleres: su trabajo es ayudarles.
El taller que quiera conocer Next Go, ¿cómo contacta con vosotros?
A través del distribuidor que en su zona trabaje con nosotros. Y allí donde aún no haya un recambista colaborador, buscamos la manera. Somos una empresa abierta a todo el mercado: tanto a la distribución, por quienes apostamos para comercializar nuestra propuesta y a quienes ofrecemos los servicios más potentes para fidelizar a sus clientes; como a los talleres, nuestra razón de ser.
¿Cuál es el objetivo ahora?
Por un lado, la internacionalización de la empresa: España es nuestro principal mercado, pero creemos que tenemos una propuesta diferenciadora que puede tener un espacio importante en otros mercados de todo el mundo. Y por otro, vamos a crear un departamento de Posventa para dar una mayor importancia a la experiencia de usuario. Hasta ahora nuestro foco ha estado en el producto, en ser los mejores, y lo hemos hecho bien; conseguido esto, lo siguiente es tener una relación más próxima con nuestros clientes, talleres y distribuidores, para que nos cuenten qué podemos mejorar y que sientan más cariño por nuestra parte.
¿Qué es lo más difícil para vosotros ahora?
Cuesta conseguir la asistencia a las formaciones presenciales.
¿Que los reparadores vayan a los cursos?
Sí y es algo curioso: hay personas que creen que habiendo pagado el curso ya se lo saben. Creo que los talleres no están siendo del todo conscientes de lo que se les viene encima. Ahora el sector independiente repara pocos coches de los más modernos, pero cuando empiecen a llegar los matriculados en 2020, 2021, 2022… que incorporan ya un salto tecnológico importantísimo, puede que muchos se queden en fuera de juego.
Se habla desde hace años de un cambio tecnológico importante, pero realmente los talleres siguen sobreviviendo, no cierran… ¿Lo que viene es diferente?
Sí, rotundo. Si no conseguimos que la gente que no va a las formaciones empiece a asistir, vamos a tener un problema porque no vamos a poder ayudarles. Pero ni nosotros ni ninguna otra empresa. Y hay muchos que no vienen, eh, no es una excepción.
¿Por qué crees que no asisten?
Porque un empleado que no acude al taller son alrededor de 700 euros que no se facturan. Lo que no ven es que por no invertir ese tiempo, puede que mañana tengan que cerrar. En cuatro o cinco años puede que tengan un taller que sólo podrá cambiar neumáticos…
¿No crees que el sector ayudará a que se adapten tecnológicamente para poder seguir reparando?
Es que el problema no es si van a poder reparar, que ahí estaremos efectivamente para que puedan acceder vía PassThru, por ejemplo, o para hacer procesos guiados de diagnosis. El problema va a venir por la vía económica, porque los márgenes se van a reducir sensiblemente. Hoy en día existe tanto margen con el recambio que el taller se puede permitir ser ineficiente. Una reparación de una hora puede hacerse en tres y por ahora no es nada trágico, pero esto va a cambiar. Las operaciones serán cada vez menos mecánicas y más electrónicas y el margen de los recambios de estas segundas familias es considerablemente menor. Si cada vez ganan menos en el recambio, el taller tendrá que hacer valer su mano de obra: y si la operación requiere de dos horas y yo lo hago en una, la que queda es ganancia… Pero, ¿y si en lugar de una hora están tres? Pues van a perder dinero. Empresas como la nuestra necesitan además que los profesionales se formen porque de lo contrario van a colapsar la consultoría…

Es positivo para vosotros, ¿no?
Eso no será bueno para nadie. De alguna manera nos exige dedicar más recursos. De lo contrario, las consultas de los que no se formen comprometerán el servicio que damos a los que sí lo hacen. Cuando llegue ese punto, que llegará, lo que sucederá probablemente es que empresas como la nuestra tendremos que establecer alguna fórmula para bonificar o incentivar a aquellos que se forman para diferenciarles de los que no lo hacen. Porque, con una misma avería, puede que al primero le baste una consulta de media hora, pero que para el segundo sea necesario otra de hora y media. Los que hacen bien las cosas no pueden financiar a los que las hacen mal, eso no es justo ni es lógico.
Antes has mencionado el PassThru… ¿Qué incidencia crees que va a tener?
Cada vez más. Por eso hemos desarrollado una solución novedosa para ayudar a los talleres.
¿Un equipo de diagnosis?
No, es algo más sencillo. Es un aparato sólo para la conexión PassThru.
Explícame.
Muchas máquinas de diagnosis actuales incorporan PassThru, pero hay un problema: cuando el taller se conecta vía PassThru a veces necesita mantener el equipo vinculado durante varias horas porque hay que acceder a muchas centralitas. Eso significa tener demasiado tiempo ocupada una máquina de diagnosis que seguramente necesitará para otras operaciones, ¿cómo lo va a hacer? ¿Va a tener tres equipos de diagnosis? Inviable. Lo que nosotros hemos desarrollado es un equipo específico para la conexión PassThru. No es una máquina de diagnosis, es un dispositivo únicamente diseñado para realizar estas conexiones, de modo que no tengas que tener la máquina de diagnosis parada.
¿Necesitará otra máquina de diagnosis?
No, no está vinculada con ningún otro equipo. Es un dispositivo que hace de puente entre el coche y nuestra central. Desde aquí, nuestro equipo de expertos, que están acreditados para cada una de las marcas, realizan el proceso y guían al taller. Al final es facilitar un trámite que creemos que cada vez será más común y que ahora, para aquellos que no trabajan con PassThru, implica sí o sí tener que llevar el coche al concesionario, con el trastorno que eso supone.

¿Ya está disponible?
Sí, ya hemos recibido las primeras unidades.
¿De qué te sientes más orgulloso?
De que hayamos llegado hasta aquí, de lo que hemos hecho. Empezamos con un servicio muy pequeñito, que presentamos en Motortec; y ahora somos una empresa con una sede de 500 metros en Montmeló (Barcelona), que no ha dejado de crecer hasta el punto de necesitar ampliar de nuevo sus instalaciones y que este año expone en Automechanika Frankfurt -la feria de ferias en Europa-.
¿Cómo ves el futuro del taller?
Bien, yo siempre les auguro muy buen futuro. Creo que vamos a pasar por una época de profesionalización muy grande, pero eso es bueno para el sector. Significará que serán mejores y que incluso podrán ser más rentables. Lo que creo que ahora les toca a algunos de ellos es alejarse un poco del día a día, al menos intentar hacer el ejercicio, y pensar como empresarios no como reparadores. Creo que el taller tiene un futuro muy prometedor, muy bueno, y va a tener un montón de empresas como es nuestro caso con la misión de ayudarles. Eso no pasa en todos los sectores…
De la falta de personal… ¿Por qué crees que hay tanta falta de personal en los talleres?
Te respondo con otra pregunta: ¿Se está sabiendo responder a las demandas de los empleados? Yo creo que las prioridades han cambiado mucho. Y el dinero es importante, pero la gente quiere tener un horario que les permita conciliar. Las nuevas generaciones no es que sean más listas que las anteriores, simplemente han entendido que su nivel de vida no les va a dar para comprarse dos, tres o cuatro casas, así que al menos trato de vivir lo mejor posible. Se vive endeudado, no se puede ahorrar… al menos quieren poder vivir.



