La evolución de los motores actuales ha dado lugar a la necesidad de encontrar soluciones avanzadas para el control térmico. En este contexto, el termostato controlado electrónicamente se ha posicionado como una herramienta clave para los fabricantes de automóviles en la gestión eficiente de la temperatura y la combustión en los motores de alta potencia. Sobre él habla Dolz en este artículo
La integración de termostatos controlados electrónicamente en los vehículos se ha convertido en una tendencia en alza, mejorando la durabilidad y precisión de los sistemas de refrigeración.
Los termostatos convencionales y los termostatos controlados por MAP presentan diferencias significativas en su funcionamiento y capacidad. La tecnología de control electrónico ha permitido desarrollar termostatos que gestionan la temperatura de manera más rápida y precisa que los convencionales, contribuyendo a la eficiencia del motor.
El termostato controlado eléctricamente (MAP) opera de manera similar a los termostatos convencionales, pero con la ventaja de trabajar a temperaturas más elevadas y contar con un elemento calefactor integrado que facilita una regulación más rápida de la temperatura del motor.
Estas tecnologías avanzadas de termostato ofrecen beneficios significativos, como una respuesta instantánea a las condiciones de conducción, una combustión óptima independientemente de la temperatura del refrigerante, menores emisiones contaminantes, menor consumo de combustible y una mayor comodidad para el usuario.
Funcionamiento del termostato controlado (MAP)
Los termostatos controlados electrónicamente son integrados en el sistema de control del motor y regulados por la unidad de control del motor (ECU). En comparación con los termostatos tradicionales que emplean un elemento termostático de cera para regular el flujo de refrigerante en función de la temperatura, los termostatos controlados (MAP) incorporan una interfaz eléctrica que permite una regulación más precisa según las necesidades del motor.
El mecanismo de acción de estos termostatos se basa en la expansión de la cera en el elemento termostático, que convierte la energía térmica en energía mecánica para controlar el flujo de refrigerante a través del motor. La diferencia clave radica en que los termostatos controlados (MAP) pueden ajustar la temperatura de activación de la cera de manera más precisa, lo que resulta en un funcionamiento óptimo del motor en diversas condiciones de operación.
Sus ventajas
Los termostatos controlados electrónicamente (MAP) pueden abrirse antes de que la temperatura del refrigerante alcance un nivel demasiado alto. Esto se logra gracias a la capacidad de la ECU de activar el termostato en el momento adecuado, incluso bajo condiciones exigentes como el modo deportivo de un vehículo.
En términos de beneficios, estos termostatos no solo contribuyen a reducir las emisiones contaminantes y mejorar la eficiencia del motor, sino que también son altamente duraderos, no sufren desgaste y funcionan sin necesidad de mantenimiento periódico, lo que los convierte en una inversión a largo plazo para el funcionamiento óptimo del motor.
A pesar de su robustez, es importante tener en cuenta que el uso de refrigerante de baja calidad o el descuido en el mantenimiento del sistema de refrigeración puede generar daños en el termostato. Por ello, se recomienda realizar un mantenimiento adecuado del sistema de refrigeración al reemplazar la bomba de agua u realizar purgas, para prevenir el sobrecalentamiento del motor y evitar posibles averías en el futuro.


