El fenómeno de los tiempos de espera en talleres en Pontevedra ya no es coyuntural. Con 702 negocios de reparación para un parque de 683.171 vehículos, la provincia cuenta con una densidad empresarial elevada —casi 970 coches por taller—, pero insuficiente para absorber una demanda creciente. ATRA, la patronal provincial que representa aproximadamente el 95% de la actividad, confirma que el problema no es la falta de establecimientos, sino la incapacidad de cubrir todas las necesidades con la mano de obra disponible, según un artículo publicado por Diario de Pontevedra.
Un parque envejecido que multiplica la carga de trabajo
El envejecimiento del parque automovilístico está en el centro del incremento de los tiempos de espera en talleres. España alcanza los 14,5 años de media, pero Galicia supera los 16,3 años. Con un 62,8% de turismos de más de diez años y casi un tercio del parque superando las dos décadas, las averías se multiplican. Los usuarios, además, optan cada vez más por reparar en lugar de sustituir su vehículo, en un contexto en el que los precios de los coches nuevos y usados se mantienen elevados. Esta combinación tensiona el trabajo diario de los talleres, que ven cómo reparaciones mecánicas graves y tareas de chapa y pintura alargan las listas de espera hasta los tres meses.
Falta de personal cualificado: el factor decisivo
La escasez de profesionales mide en gran parte la realidad de los tiempos de espera en talleres. En Galicia faltan al menos 2.500 chapistas y mecánicos para equilibrar la demanda. La situación se agrava ante la ausencia de relevo generacional y el bajo atractivo que perciben los jóvenes hacia el sector. Aunque la Formación Profesional ha aumentado el número de matriculados, la familia de Mantenimiento de Vehículos sigue sin cubrir las necesidades reales. Talleres como Porteliña, en Poio, reconocen tener retrasos de dos meses y medio en trabajos de carrocería y más de una semana en revisiones mecánicas.
Una tormenta perfecta: pandemia, suministros y costes
La pandemia marcó un antes y un después en los tiempos de espera en talleres. En 2020, el cierre temporal de fabricantes de componentes y la reducción permanente de la capacidad productiva generaron un déficit que continúa hoy. Piezas básicas —plásticos, lunas, pastillas, embragues— son cada vez más difíciles de obtener, con demoras de hasta tres semanas en importaciones, especialmente desde Italia y China. Al mismo tiempo, los costes medios de reparación han aumentado un 9,3% en 2024, impulsados por la complejidad tecnológica y la escasez de componentes.
Un problema que se cronifica y supera incluso a la sanidad
La situación es tan grave que los tiempos de espera en talleres superan ya a los sanitarios. Mientras que la demora media para una operación quirúrgica en el área de Pontevedra-O Salnés es de 58,5 días, un cambio de motor puede superar los 90. Incluso conseguir cita para un mantenimiento básico puede tardar tanto como acceder a un especialista médico: entre 10 y 12 días. Lo que antes era un problema puntual en verano se ha convertido en un escenario permanente durante todo el año.
Soluciones en marcha, pero insuficientes
El sector reclama medidas estructurales que ayuden a reducir los tiempos de espera en talleres. Entre ellas, contratos puente para facilitar la incorporación de jóvenes, programas de formación dual, mejora de la percepción social de la profesión, intensificación de la cooperación entre centros educativos y asociaciones, y mayor inversión en digitalización y eficiencia operativa. Algunos talleres ya adoptan software avanzado de diagnóstico o reorganizan procesos, pero la magnitud del problema exige un esfuerzo coordinado.



