Los efectos devastadores de la reciente DANA que azotó Algemesí han dejado huella en el parque automovilístico local, con más de 10.000 vehículos afectados. Sin embargo, entre las calles llenas de barro y el esfuerzo colectivo para devolver la normalidad, destaca la historia de la que se ha hecho eco Las Provincias, sobre la labor altruista de un pequeño taller local. Tortosa Autos, un negocio familiar con 61 años de historia, ha dejado temporalmente de lado las reparaciones habituales para centrarse en una misión especial: arreglar los coches de los voluntarios y servicios de emergencia que han acudido a ayudar a la localidad.
Un agradecimiento solidario en forma de reparaciones
Desde el 31 de octubre, fecha en la que pudieron abrir sus puertas tras el paso de la riada, los hermanos Paco y Ernesto Tortosa han trabajado incansablemente. “Era nuestra forma de contribuir, ya que no podíamos sacar barro, al menos podíamos dar servicio a los vehículos que están ayudando en esta emergencia”, comenta Paco. Durante estas semanas, han rechazado cualquier tipo de remuneración, insistiendo en que su labor es un gesto de gratitud hacia quienes han dejado todo para asistir a su pueblo.
“Nos ofrecían dinero y les decíamos que se lo guardaran, o les volvíamos a pinchar las ruedas”, relata Ernesto entre risas, destacando la cantidad de pinchazos que han atendido. Estos problemas, provocados por los materiales arrastrados por el barro, han sido solo una parte de las múltiples averías que han reparado: desde cambios de marchas hasta sistemas eléctricos afectados por el agua.
Historias que emocionan
El taller, ubicado en la Ronda de Alzira, se ha convertido en un punto de encuentro para los héroes anónimos de esta catástrofe. Entre las muchas historias vividas, Paco recuerda especialmente la de un grupo de policías nacionales de Galicia que acudieron fuera de servicio. Uno de ellos, mientras se reparaba el elevalunas de su coche, se apartó para felicitar a su hija por su cumpleaños a través de una videollamada. “Nos hizo llorar a todos”, confiesa Paco, reflejando la humanidad que ha impregnado estos días difíciles.
Más allá de los coches
La labor de los Tortosa no se ha limitado a reparar vehículos. También han abierto sus instalaciones como punto de apoyo para los voluntarios, ofreciendo café, baños e incluso ayudando a reparar bombas de agua necesarias para desaguar garajes y pasos subterráneos. “No esperábamos tanta gente, pero hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos”, comentan.
Con la situación mejorando gradualmente, los hermanos han comenzado esta semana a atender los trabajos pendientes de sus clientes habituales. A pesar de la sobrecarga, Paco asegura que han tenido suerte en comparación con otros vecinos: “Aquí apenas entró un poco de agua, pero en casa ha sido peor. Aun así, esto era lo menos que podíamos hacer”.
Una historia de resiliencia
Tortosa Autos ya vivió una experiencia similar en la riada de 1982, cuando Ernesto y Paco eran jóvenes y ayudaron en localidades vecinas como Alzira y Carcaixent. Ahora, cuatro décadas después, enfrentan un reto mayor debido a la complejidad de los vehículos modernos, con sistemas eléctricos y centralitas que elevan los costes de reparación y condenan a muchos coches al desguace.
Con 61 años de historia, este taller familiar no solo ha demostrado su experiencia técnica, sino también su compromiso con la comunidad. Los hermanos Tortosa esperan que el esfuerzo colectivo permita recuperar pronto la normalidad en Algemesí. Mientras tanto, continúan siendo un ejemplo de cómo la solidaridad puede marcar la diferencia en momentos de adversidad.



