
Es una nueva tecnología que supondría un paso más en ese camino que llevan tiempo trazando los constructores en lo que han dado en llamar ‘internet de las cosas’.
Y no se trata sólo de mejorar el tráfico o de hacer más cómodos los trayectos, también de maximizar la eficiencia en el vehículo reduciendo al mismo tiempo el gasto de combustible. Imagínense ciudades como Barcelona o Madrid sin los tediosos atascos originados por los semáforos en rojo. Uno detrás de otro en muchos casos…
“Permitir a los conductores surfear por los semáforos en verde también equivale a tener un tráfico más fluido y a ofrecer reducciones significativas de emisiones de dióxido de carbono y consumo de combustible”, explica Christian Ress, supervisor de Tecnologías de Ayuda al Conductor del departamento de Ingeniería e Investigación de Ford.
La tecnología Green Light Optimal Speed Advisory, que así es como la han llamado, estará testándose en carreteras y circuitos cerrados durante los próximos dos años. En su desarrollo trabaja un equipo de 16 personas con una financiación pública por valor de 25 millones de euros.



