Los coches eléctricos todavía representan una minoría en el parque circulante español -menos de un 1%-, pero han traído consigo una serie de debates. Uno de ellos, sobre los riesgos asociados a su tecnología, especialmente en situaciones de emergencia y accidentes graves.
En la tarde de ayer, un trágico incendio en un garaje de Alcorcón, originado por un coche eléctrico, acabó con la vida de dos bomberos y dejó a varios heridos por inhalación de humo. Un suceso que ha reavivado la preocupación sobre la seguridad de estos vehículos y los desafíos que presentan en caso de siniestro.
Riesgo de incendio: ¿mito o realidad?
Uno de los principales temores en torno a los coches eléctricos es el riesgo de incendio de sus baterías de iones de litio. A diferencia de los motores de combustión, estos vehículos operan con un sistema de alta tensión que, en caso de impacto severo, puede generar cortocircuitos y provocar incendios difíciles de extinguir. Además, los gases tóxicos emitidos por la quema de baterías son un peligro adicional para los equipos de rescate y los afectados por el siniestro.
Como han reconocido expertos en emergencias, los servicios de asistencia en carretera y los cuerpos de bomberos al medio 20 minutos, no siempre cuentan con la capacitación y el equipamiento necesario para manejar estos incendios con eficacia. Y es que para extinguir un fuego en un vehículo eléctrico puede necesitarse un volumen de agua significativamente mayor al de un coche de combustión, y en algunos casos es necesario sumergir la batería en contenedores especiales para evitar reactivaciones del fuego.
Como recogía 20 minutos, un sanitario de emergencias, a través de la cuenta de TikTok ‘ambulancia360’, advirtió recientemente sobre los peligros de intervenir en accidentes que involucren coches eléctricos: «Un gran riesgo de los vehículos eléctricos accidentados es el peligro de incendio de la batería. Apagarlas es más complicado que un incendio convencional y supone un reto para los bomberos. Los servicios de emergencia deberán de tener un cuidado extra ante este tipo de escenario, ya que si el impacto es muy violento hay un alto porcentaje de que las baterías salgan ardiendo», recalcó el sanitario.
Asimismo, reconoció que como este tipo de vehículos cuentan con un sistema de alta tensión, daños en el cableado podrían electrificar partes del vehículo: «Mucho cuidado con lo que tocas en este tipo de accidentes porque podrías morir electrocutado», advertía. Asimismo, explicaba que, aunque estos vehículos tienen un sistema de desconexión eléctrica para poder cortar la corriente y acceder al vehículo con mayor seguridad, «cada modelo tiene este sistema de operaciones en una ubicación diferente y es casi imposible saber cómo actuar en cada vehículo».
Por la controversia generada en torno a la seguridad de los eléctricos, la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE) publicaba un informe poniendo el foco en las creencias sobre los incendios en vehículos eléctricos en comparación con los vehículos de combustión interna. En él afirman que las baterías de los vehículos eléctricos provocan menos incendios que los de combustión, si están equipados con sistemas de seguridad avanzados.
En este sentido, destacaba la importancia de certificar materiales y establecer controles rigurosos en la fabricación de baterías, así como de usar tecnologías que permitan la detección temprana de fallos, y diseños que impidan la propagación del fuego en caso de sobrecalentamiento.

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