Un taller de Toulouse, Francia, ha sido escenario de un hecho insólito: su cliente, de 64 años, al que le había prestado un Citroën Picasso para una prueba de un día, le devolvió el vehículo tras ocho meses, acumulando multas por el valor de 6.000 euros, como han informado desde Cadena SER.
En un gesto de confianza, el gerente del taller ofreció al cliente la oportunidad de probar el vehículo antes de tomar una decisión de compra. Sin embargo, lo que comenzó siendo un ofrecimiento para probar el coche, se convirtió en la desaparición prolongada del vehículo.
Durante ocho meses, el propietario del taller no tuvo noticias del cliente ni del Citroën Picasso. La incertidumbre se convirtió en un problema mayor cuando empezaron a llegar multas por exceso de velocidad, acumulando un total de 6.000 euros por sanciones y recargos.
Un inesperado regreso
Cuando el dueño del taller ya había perdido toda esperanza en recuperar el coche, el cliente reapareció y devolvió el vehículo como si nada hubiera sucedido. La policía interrogó al hombre, quien intentó justificar su conducta argumentando dificultades económicas y asegurando que todo lo había hecho por «falta de dinero».



