«En mi resumen del año 2025 -puedes leerlo aquí- vaticiné un año 2026 realmente convulso para los talleres de carrocería. Pero la realidad parece superar la ficción, y resulta que será un año convulso para las asociaciones de talleres.
En lo poco que llevamos de año, estoy viendo noticias de las grandes asociaciones de talleres que se unen, se dejan de unir, crean alianzas y más alianzas.
Me voy a unir a las reflexiones del director de esta casa, Carlos G. Pozo, donde planteaba que los talleres siempre hemos exigido mucho a las aseguradoras, pero ponía en duda si realmente éramos igual de exigentes con quien nos representan, las asociaciones.
Cabe destacar que desconozco la política, desconozco si existe política en las propias asociaciones de talleres, desconozco el funcionamiento de las asociaciones. Pero precisamente por eso creo que represento a la inmensa mayoría de talleres que, como yo, paga la cuota de la asociación de turno, acudiendo a la reunión anual y a la cena en los últimos años ya más por la propia cena que por la reunión.
Quiero pensar que la inmensa mayoría de talleres está en mi situación: eres socio de una asociación, quizás de dos, porque una representa parte de tus intereses, y otra la otra parte. Te asocias con la ilusión, al menos yo, de que ese apoyo sirva para mejorar la situación de los talleres, porque un pequeño taller como el mío de tres trabajadores -incluyéndome a mí-, poca fuerza puede hacer para cambiar nada; y también para recibir apoyo empresarial, cursos, orientación, ayuda para solventar problemas legislativos…
Siempre fui defensor de estar asociado porque creo que la unión hace la fuerza y las aseguradoras, empresas multinacionales en muchos casos, lo están (recordemos los convenios CIDE y ASCIDE).
Viendo las últimas noticias,donde dos asociaciones, Asetra y Aprotalleres, crean una unión para intentar solucionar a su modo (ni mejor ni peor) la problemática de las compañías de seguros, habiendo creada otra alianza -la Alianza por la carrocería, integrada por Asetra, Aprotalleres, Cetraa, Ganvam y Fagenauto- para solucionar la misma problemática (con alguna hazaña más que reseñable)… y repito, desde mi ignorancia, ¿no se haría más fuerza, si solo existiera una única alianza a favor de los talleres de carrocería de España?
Si todas las asociaciones son creadas para velar por sus asociados y su problemática principal es el trato abusivo que reciben por parte de las compañías de seguros, mi inocente lógica me diría que deberían estar unidos y a una, al menos para ese problema en concreto.
Cada una tendrá su visión del problema y su particularidad, pero creo que existen temas generales, que se pueden defender a una. Y si fuera preciso, tomar decisiones a nivel nacional, con el 100% de los talleres de España de acuerdo.
Los problemas básicos son los mismos para todos. Por eso creo que una alianza para la carrocería única, solucionaría el 80% de los problemas. Y luego ya cada uno que defienda las particularidades concretas de sus asociados, que entiendo solo representen un 20%».




Un interés único el pago de mano de obra del taller a precio de tablón y no imposición de piezas alternativas.
Estoy aquí para daros todo el apoyo.Creo que sería positivo qué todos fuéramos al mismo sentido , nadie ni nada nos tienen que cuestionar ni el precio M O ni que recambios en una reparación, ni siquiera el tiempo en la reparación de piezas, cada uno se a forjado diferente en devolver al máximo el acabado de la pieza,.
También tengo un negocio pequeño, i nunca me he sometido a las aseguradoras, y creo que también se vive, eso sí siempre sacando la máxima rentabilidad en cada O R
Un saludo.
Ese ha sido siempre el problema, y no sólo a nivel asociativo. Las aseguradoras van a buscar el céntimo y si un taller no acepta sus condiciones, por desgracia siempre habrá alguno que claudique. Y no acuso a este último de nada, las circunstancias y necesidades de cada negocio las entiende (y sufre su responsable). Si algún día una cantidad significativa (muy significativa) de talleres se plantara y rechazara los trabajos que no se ajusten a los precios establecidos, las aseguradoras claudicarían. El problema es que el cliente final será la víctima colateral, pero por otra parte se ha venido beneficiando de las guerras de precio que al final perjudican al de siempre, al taller.