Los talleres de reparación se enfrentan a una paradoja cada vez más difícil de resolver: hay clientes y trabajo suficiente para mantener las instalaciones a pleno rendimiento, pero no profesionales suficientes para aumentar la capacidad de los negocios. Así lo advierten desde Atreve, la asociación de talleres de La Coruña, en una entrevista para El Correo Gallego. La asociación sitúa la falta de mano de obra como uno de los principales obstáculos para el crecimiento del sector.
Encontrar trabajadores cualificados no resulta sencillo. La escasez afecta tanto a los mecánicos como, de manera especialmente acusada, a los chapistas, uno de los perfiles que más dificultades genera a los talleres a la hora de incorporar personal. Según Atreve, los ciclos de Formación Profesional no están produciendo suficientes profesionales para cubrir las necesidades actuales de las empresas.
El problema no se limita, además, a cubrir puestos vacantes. La falta de relevo amenaza también la continuidad de algunos negocios. Según los datos que maneja la asociación, entre dos y tres de cada diez talleres que cierran no encuentran una persona dispuesta a hacerse cargo del negocio.
Talleres con capacidad de trabajo, pero no de crecer
Esta situación provoca que muchos talleres no puedan aprovechar toda la demanda existente. Aunque tienen trabajo -y mucho-, incorporar nuevos profesionales se convierte en el principal cuello de botella para poder atender más vehículos. ¿La consecuencia? Un sector que tiene margen para crecer, pero que difícilmente puede hacerlo.
A este escenario se suma además el cambio de preferencias por parte de las nuevas generaciones. Desde Atreve apuntan a que algunos jóvenes que podrían plantearse continuar con un negocio familiar o hacerse cargo de un taller optan en cambio por incorporarse como trabajadores asalariados.
Alberto Casteleiro, responsable de Atreve, señala que esta falta de interés por asumir la gestión de un negocio resulta especialmente llamativa teniendo en cuenta el potencial económico que puede ofrecer la actividad. Según explica, el propietario de un taller podría alcanzar unos 3.000-3.500 euros netos mensuales, trabajando en un horario aproximado de ocho de la mañana a cinco de la tarde. Sin embargo, muchos jóvenes prefieren la estabilidad de un puesto por cuenta ajena, aunque la remuneración sea inferior.



