“¡Esto es trabajo para ustedes!”. ‘Pirri’, se llamaba, el preparador físico de mi época como juvenil del Rayo Vallecano -sí, una vez fui una cosa diferente a periodista de posventa-. Y en las pretemporadas, ese era su grito favorito: “¡Es trabajo para ustedes!”. A casi cuarenta grados y en un campo de césped artificial que aún subía un poco más aquella temperatura, lo que venía a decirnos con aquella frase era que el duro trabajo físico que estábamos realizando en pleno verano nos serviría para llegar en condiciones óptimas cuando comenzara la temporada.
Nos invitaba a reflexionar, en definitiva, para que fuéramos conscientes de que el sacrificio de aquellas semanas era una ‘inversión’ que debíamos hacer en nosotros mismos. Era sufrir entonces para no hacerlo cuando llegara la hora de la verdad.
Es sólo un ejemplo de los muchísimos que se me vienen a la cabeza para explicar la preocupación que siento ante la llegada de los jóvenes a nuestro sector.
Y es que, lo admito, yo que siempre he sido un gran convencido de la juventud, que he tratado de no pensar aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor… Estoy perdiendo la fe.
Se habla de que falta mano de obra, de que no llegan jóvenes que quieran formarse para ir dando relevo a la actual generación que trabaja en los talleres en España, que muy pronto nos veremos sin profesionales cualificados que reparen vehículos. Y se habla de las empresas, de los salarios, de los horarios, de las condiciones de trabajo duras en los talleres, de las FP, de los profesores… se habla de todo menos de que entre los jóvenes falta interés, motivación, compromiso, dedicación, esfuerzo: falta hambre, en definitiva.
Y son cosas incómodas de decir, pero hay que empezar a decirlo. Porque hay cosas que no pueden ser, y porque cada vez más detecto que lo que antes era extraño ahora es lo normal; y lo que antes veíamos normal ahora es extraño.
Digo esto porque para este número del periódico quisimos reunir a varios jóvenes estudiantes de FP para conocer qué esperan de su inserción en el mercado laboral. De los cinco participantes confirmados, sólo dos se presentaron en el lugar establecido a la hora y el día indicados. Los otros tres, el 60%, no sólo no avisó sino que al excusarse por faltar a su palabra tampoco dieron especial importancia a lo sucedido. No les dio vergüenza, vaya… Esta situación, que antes era extraña, ahora puede entenderse como normal. Y yo me niego a normalizarlo.
Siempre he creído que antes de pedir lo que crees que mereces, tienes que invertir en ti. Como decía ‘Pirri’ en aquellos duros entrenamientos: “¡Esto es trabajo para ustedes!”. Porque para estar en disposición de pedir lo que crees que mereces, necesitas demostrar que lo mereces.
Hay una frase que resume a la perfección el ciclo de los tiempos. Y dice: “Tiempos duros forjan hombres fuertes, hombres fuertes forjan buenos tiempos, buenos tiempos forjan hombres débiles y hombres débiles traen tiempos difíciles”. Creo que estamos en el último paso antes de volver a empezar el ciclo…
Puede que el problema al que asistimos vaya mucho más allá de nuestro sector. Que sea profundo, de base. Creo que se avecinan años difíciles: no sé si para el taller, probablemente no, pero seguro que sí como sociedad.




Esto es algo todos los profesionales del sector vemos a diario, y la cosa irá a peor, ya que somos un sector que requiere personal calificado, es complejo, ya que no se debe sólo a una cosa, son muchos los factores que influyen, esto da a los actuales profesionales una enorme ventaja, si se quiere ver de esta forma, ya que te tienen que valorar si o si por que lo que sobran son ofertas de empleo y no mal pagas, te podéis ganar bien la vida si te sabes hacer valer, puedes exigir horario comodidades etc ya que lo último que querrá el taller es perderte, pero si, es un problema grave, que en unos 5 u 8 años más será mucho peor ya que hay una generación que hoy está currando que se jubilara.
Muy buen artículo reconociendo la realidad
El gran problema de la sociedad actual en todos los ámbitos. Estamos en un momento en que todos buscan la vida Disney y que no es necesario sacruficio para nada de nada. ¿El problema? Que dentro de unos años las tuberías en los baños, las instalaciones de frio industrial, los vehículos, el pladur, la cerrajaería, etc, etc… los va a mantener o arreglar Perri.
Gran artículo. Enhorabuena.
Muy buen articulo y reflexión. Mi opinión es que el problema esta en la raíz, que quiero decir, que nuestro jóvenes están acostumbrados a recibir recompensan con el mínimo esfuerzo (no todos) y cuando entran a trabajar en cualquier ámbito laboral lo primero que te dicen es cuanto van a ganar y por ahí pues no vamos bien. Antes tu entrabas a trabajar con un contrato en practicas que la remuneración era mínima porque realmente te enseñaban a trabajar, eso ahora solo se ven en películas de blanco y negro.
En el pueblo de al lado de donde yo vivo hay un modulo de Fp de automoción, tienen las maquinas de diagnosis guardadas en las estanterías, no sea que se rompan…de verdad?
No quiero politizar el problema, pero considero que es donde esta el problema…no buscan tener un nuestro futuro personal preparado y profesional, con pensamiento critico e independiente, sino dóciles y de pensamiento «aborregado» y dependientes de un sistema.
Es mi humilde opinión, ya que en casa me inculcaron…»Tomo esfuerzo tiene su recompensa»