Lo llevaba tiempo planeando porque sabía que no era lo mismo contarlo que verlo. Y tenía razón. Patxi Gorrotxategi quería que su equipo comercial en España conociera la verdadera dimensión de lo que hay detrás de Talosa con el objetivo de que se convencieran de lo que estaban vendiendo y lo transmitieran con esa convicción a sus clientes. Y a juzgar por sus opiniones la empresa fue un éxito. Además, aprovechando el viaje, por qué no invitar a AUTOPOS para que pudiera contarlo de primera mano, así que hasta Estambul nos fuimos para conocer Teknorot, “el mayor fabricante de componentes de suspensión y dirección para el aftermarket del mundo” y accionista mayoritario de la española IR (Talosa). Y les puedo asegurar que la visita resultó de lo más efectiva.

Ir acompañado de Aitor Gorrotxategi, director comercial de Talosa en España, y del equipo de agentes comerciales de la marca, en algunos casos más que compañeros, era garantía de buen ambiente. Y vaya si lo hubo. Pero si hay que destacar algo de este viaje por tierras turcas fue que lo que allí nos encontramos superó las expectativas de todos. Lo sintetizaba Juan Carlos Villar, avezado representante gallego: “No me imaginaba que detrás de Talosa había semejante monstruo”.

Lo que nos encontramos superó las expectativas de todos. Lo sintetizaba Juan Carlos Villar, avezado representante gallego: “No me imaginaba que detrás de Talosa había semejante monstruo”.

Se refería evidentemente a Teknorot, el fabricante turco accionista mayoritario de Talosa. Y es que no hay que negarle el mérito a Patxi Gorrotxategi de haber ido encontrando los socios adecuados a lo largo de su trayectoria emprendedora para ir alcanzando el objetivo de llevar su proyecto empresarial hasta las más altas cotas. Así, casi como el que no quiere la cosa, ha hecho de Talosa en los últimos diez años, dando siempre los pasos en la buena dirección, una compañía de referencia en el mercado.

Y asociarse con Teknorot en 2014 se ha demostrado que fue una decisión acertada. Ya lo decía el propio director general de Talosa entonces: “Es el mejor socio que podíamos tener para desarrollar el negocio. No es un fondo de inversiones que desconozca de lo que estamos hablando, y además de aportarnos una mayor fortaleza para crecer en inversiones y desarrollarnos, complementa nuestra gama, genera volumen de compras a nuestras plantas (ya estaban entonces en India y China) y nos abre el camino a la incorporación de nuevos productos”.

“Una gran industria, un gran negocio”

Realmente Teknorot impresiona. Y lo hace por los 90.000 metros cuadrados de terreno que ocupa, 60.000 construidos, porque engloba todos los procesos de fabricación (“son seis fábricas en una”, presumen), por su capacidad de producción (30 millones de piezas anuales para turismos y vehículos comerciales, cubriendo la práctica totalidad del parque), porque fabrican para la mayor parte de proveedores de suspensión y dirección del aftermarket, por su flexibilidad para desarrollar nuevas referencias (650 anuales), por dar empleo a 1.800 personas, por estar presente en 70 países (el 85% de su producción se exporta), por su facturación como compañía de aftermarket (alcanzarán los 150 millones de euros en 2018),  por lo bien concebida que está la organización… y hasta por la calidad humana de sus propietarios.

Realmente Teknorot impresiona. Y lo hace por los 90.000 metros cuadrados de terreno que ocupa, 60.000 construidos, porque engloba todos los procesos de fabricación, por su capacidad de producción (30 millones de piezas anuales), porque fabrican para la mayor parte de proveedores de suspensión y dirección del aftermarket…

Ya lo decía Paco García Luna, representante andaluz: “Una gran industria, un gran negocio”.

Tiempo de visita

Y empezaba, por razones logísticas, por la planta de fabricación de componentes de caucho metal, piezas que terminaron produciendo por exigencia de sus clientes y que Talosa ha incorporado a su oferta. Se trata de una sociedad distinta, Kautek, pero de los mismos socios, y cuenta con 6.000 metros cuadrados de instalaciones, 50 empleados “y la mejor materia prima y controles de calidad” para la producción de las piezas.

A continuación ya sí llegaba el momento de dirigirse a la planta principal, a lo que es Teknorot propiamente dicho, donde se nos haría una presentación, visitaríamos la fábrica y comeríamos. Y allí, en una gran sala de reuniones alrededor de una mesa acorde con el tamaño de la sala, nos distribuimos para que en un perfecto español Isak Aseyo, ‘Isi’, socio fundador, nos contara su empresa, que creara en 1992 curiosamente con quien fue su compañero de colegio.

Primero hubo presentación, y allí se nos habló de la evolución de la compañía, de los datos que la definen, de las continuas inversiones, de su capacidad de desarrollo de nuevas referencias, de la calidad certificada…

Y nos habló de su evolución, de las distintas empresas que conforman el conglomerado, de los datos que definen la compañía, de las continuas inversiones, de su capacidad de desarrollo de nuevas referencias, de la calidad certificada, de su condición de fabricantes para el aftermarket o de sus acciones de márketing, app incluida. Además, ya en conversación más distendida con los presentes, señaló que probablemente lo que más marcaba la diferencia respecto a otros competidores era “ser los primeros en nuevas referencias”, porque sobre la calidad de sus fabricados tenía poco que añadir: “De calidad hablábamos cuando teníamos que demostrarla, porque como fabricantes turcos partíamos con -5, igual los españoles de -2, mientras que los alemanes lo hacían con +2. Pero ahora, cada una de las multinacionales, sean alemanas, americanas…, que llevan en sus cajas nuestros productos nos auditan cada seis meses, realizando exhaustivos controles, y les seguimos suministrando, así que ya no existe ninguna duda sobre que nuestra calidad no tiene nada que envidiar a la original, además de que tenemos todos los certificados que lo avalan”.

Había llegado la hora de descubrir la planta y fue entonces cuando realmente los presentes tomaron conciencia de su real dimensión. Allí estaban todos los procesos (forja de aluminio, fabricación de moldes, mecanizado y montaje, estampación, cataforesis, envasado…), pasando de una nave a otra como si cada una fuera una planta independiente pero a la vez perfectamente integradas (“son como seis plantas en una”).

Había llegado la hora de descubrir la planta y fue entonces cuando realmente los presentes tomaron conciencia de su real dimensión. Porque efectivamente allí estaban todos los procesos (forja de aluminio, fabricación de moldes, mecanizado y montaje, estampación, cataforesis, envasado…), pasando de una nave a otra como si cada una fuera una planta independiente dedicada a esa parte del proceso pero a la vez perfectamente integradas (lo de las seis plantas en una que nos habían contado). Brazos de suspensión, rótulas, bieletas, juntas homocinéticas… íbamos viendo los distintos componentes a lo largo de todo el proceso, con fases completamente automatizadas, comprobando al final del mismo las muy diferentes cajas de muy reconocidas marcas en las que se iban envasando.

Más de seis kilómetros le decía la aplicación del móvil a Aitor Gorrotxategi que habíamos recorrido cuando llegamos al comedor de la fábrica para dar buena cuenta de una merecida comida. Y no habíamos terminado. Nos quedaba la comercial, con lo que empezó todo…

“Aquí hay más radiadores que en Valeo”, decía uno de los agentes comerciales. Y es que Atak, que así se llama la comercial del grupo de empresas de Teknorot, la primera que se fundó, en 1979, es “el primer distribuidor de componentes de Turquía”, comercializando no sólo los productos de la propia Teknorot y de Kautek sino otros muchos como frenos, amortiguadores, componentes térmicos… que ocupan sus 10.000 metros de instalaciones en las que trabajan 140 empleados. Y allí estaba Veka, una de las marcas propias de Teknorot, lanzada el pasado año en España por Talosa con la que comercializa juntas homocinéticas y transmisiones nuevas.

El contenido profesional del viaje llegaba así a su fin, asombrados por el respaldo con el que cuenta Talosa con Teknorot. Ya sólo quedaban algo más de tres horas de autobús hasta Estambul para iniciar la parte lúdica que nos permitiría conocer algo la ciudad. Pero esa ya es otra historia…

Fabricante para el aftermarket  

Conocer a Isi Aseyo, socio fundador de Teknorot, es como viajar en el tiempo. No sólo por su español de judío sefardí (oriundo por tanto de España), sino por su perfil personal y profesional, porque es inevitable recordar por su amabilidad, vivencias, compromiso, y carácter, tan despierto como decidido, a los que, como ellos, en España emprendieron la aventura industrial como fabricantes de componentes para el mercado del recambio.

Lo curioso es que en su caso la aventura comenzó mucho más tarde (Teknorot se fundó en 1992) y no ha llegado multinacional que les haya comprado. Seguro que el que sea Turquía tiene todo que ver, pero no deja de sorprender que con las mismas armas de aquellos industriales hayan llevado a su empresa a ser “el mayor productor de piezas de suspensión y dirección del mundo” y sigan, en 2018, decidiendo sobre su futuro.

El perfil empresarial de los socios de Teknorot es el de los que saben que para competir en el mercado del recambio como fabricante del aftermarket tienes que ser muy despierto y tener inteligencia y mucha capacidad de trabajo, además de ser resuelto (decidido, valiente y audaz, que dice la RAE).

Y es que el perfil empresarial de los socios de Teknorot es ese, el de los que saben que para competir en el mercado del recambio como fabricante del aftermarket tienes que ser muy despierto y tener inteligencia y mucha capacidad de trabajo, además de ser resuelto (decidido, valiente y audaz, que dice la RAE).

Pues eso les define. Porque empezaron en 1979 con una comercial, distribuyendo productos que tenían que importar. ‘¿Y si los fabricamos nosotros?’, se dijeron, poniéndose manos a la obra produciendo componentes de suspensión, sí, pero también discos, bombas de agua… centrándose finalmente en lo que hoy les ha hecho grandes. Nacía entonces Teknorot, que iba ampliando instalaciones aquí y allá… Hasta que, por andar despiertos, aprovecharon la oportunidad que les daba la Administración turca, tras un terremoto en 1999 y para ayudar a la recuperación económica de la zona, de adquirir terrenos por un valor simbólico en Düzce, a 300 kilómetros de Estambul. Y primero fue un gran edificio, y después… 90.000 metros donde ubicar las distintas actividades que iban desarrollando. Todo un espaldarazo a su desarrollo.

Sin dejar de invertir ni un sólo momento (otra característica), demostrando también su inteligencia, fueron cerrando el círculo, creando una estructura perfectamente organizada, añadiendo nuevos productos para adaptarse a las necesidades de sus clientes, asumiendo todo el proceso de producción hasta el envasado final y además con una comercial propia para asegurarse su distribución en su propio país… mientras buscaban clientes entre las grandes marcas de componentes para suministrarles también producto envasado en sus cajas.

Y un día llegaron a España para ayudar a Talosa a hacerse más grande. Y ahí están, con instalaciones en España, India, China, además de en Turquía, 1.800 empleados y una facturación que no ha dejado de crecer casi exponencialmente hasta llegar a superar este 2018 los 150 millones de euros como fabricantes, a los que habría que añadir 25 millones más de su comercial Atak. Todo un logro para un fabricante de componentes para el mercado del recambio.

Elring

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