Turbomaster, implicada en la alta competición

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Patrocinador y proveedor de los turbos Garrett del equipo Sunred, que participa en el Campeonato del Mundo de Turismos (WTCC), Turbomaster estuvo presente junto a Honeywell en la prueba disputada en el circuito Ricardo Tormo en Cheste (Valencia). Honeywell, a través de su marca Garrett, es el único proveedor con un turbo homologado para esta competición y, dada la condición de preparador independiente de Sunred, para el equipo español derivó el aprovisionamiento de tal componente en Turbomaster.

El WTCC es uno de esos campeonatos que, en principio, están creados para atraer a los constructores de automóviles. Se trata de carreras en circuito en las que la premisa principal es que los vehículos deriven de modelos de gran serie y que su aspecto no difiera demasiado del de los que se pueden encontrar en los concesionarios aunque luego, de carrocería para adentro, poco o nada tengan en común.

Entre los equipos que participan en este certamen, Sunred es uno de los más destacados, al demostrar una elevada competitividad de los Seat León con los que compite, a pesar de ser un preparador privado y sin ningún apoyo de la marca. Se trata de una empresa barcelonesa dedicada desde 2006 a la formación de técnicos y a la preparación de coches de carreras que, cuando Seat dejó de participar en este campeonato tras haberlo ganado en 2008 y 2009, supo aprovechar gran parte su material y su estructura humana para seguir desarrollando los León.

La evolución era imprescindible si se quería seguir siendo competitivo y, a pesar de que la normativa de estas carreras, regladas por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), sufre constantes modificaciones, el equipo español ha mostrado su capacidad venciendo el campeonato de independientes en 2009, mientras que en esta difícil temporada –los tentáculos de la crisis también participan en las carreras- ha conseguido imponerse en la segunda de las carreras disputadas en circuito belga de Zolder, el pasado abril, con el veterano piloto italiano Gabriele Tarquini al volante, frente a los equipos directos de fábrica que presentan Chevrolet, BMW o Volvo.

El creciente protagonismo del turbo
Uno de los últimos cambios de relevancia en el reglamento afectaba a los motores, que ahora son de gasolina de hasta 1.600 centímetros cúbicos y con turbocompresor, modificación que no por casualidad coincide con las últimas tendencias en el mercado del automóvil, especialmente entre los coches más populares.

Honeywell, a través de su marca Garrett, es el único proveedor con un turbo homologado para esta competición y, dada la condición de preparador independiente de Sunred, para el equipo español derivó el aprovisionamiento de tal componente en Turbomaster.

Desde el principio, la colaboración entre el distribuidor y el equipo ha sido muy cercana, tal y como aseguraba Conrado Ávila, ingeniero tinerfeño de Sunred: “Gracias a Antonio (Camarasaltas, director general de Turbomaster) hemos tenido acceso directo a Garrett”. “Ha sacrificado fines de semana y vacaciones”, agradecía Ávila, a la vez que confesaba que, sobre todo al principio, tuvieron “pequeñas dudas que en Turbomaster conseguían en resolver en poco tiempo”.

Esas pequeñas dudas, en un componente de alta precisión como es el turbo, tenían en realidad una importancia fundamental, y aún más en competición, donde cada décima cuenta.

El propio Camarasaltas asentía con una mueca de satisfacción al oír las palabras del ingeniero, y recordaba alguna de las llamadas de Ávila, como la de un viernes a última hora de la tarde, solicitándole información técnica para el correcto montaje del turbo. “Afortunadamente, la diferencia horaria con Estados Unidos me permitió localizar a los ingenieros de Honeywell, que me enviaron los planos a las pocas horas”. Lo que el responsable de Turbomaster transmitió durante ese fin de semana en las carreras era una pasión real por la competición, algo que explica su positiva respuesta cuando desde Honeywell se propuso la posibilidad de participar en un campeonato de calado mundial. De hecho, Gerardo Gimeno, director de ventas para el aftermarket de la firma especialista en turbocompresores, recordaba que, a pesar del poco tiempo del que dispusieron, “el plan de negocio que remitieron desde Turbomaster era impecable”.

Carreras y algo más
Está claro que, por mucha devoción por las carreras que haya, de lo que se trataba es de prever un retorno de la inversión, que incluye el patrocinio de algunos de los coches de Sunred. En este sentido, tanto Gimeno como Camarasaltas reconocían que su negocio principal son los turbos para vehículos de gran tirada, y que la producción de componentes para competición es casi artesanal y minoritaria.

No en vano, “se trata de turbos que no tienen nada que ver con los de serie”, aseguraba el de Honeywell, a la vez que vinculaba de alguna manera este nicho con el de tuning o, más bien, con el de performance. La visión de Honeywell a nivel europeo, donde ha creado una línea de distribución paralela para este producto, es algo diferente a la de Turbomaster respecto al mercado nacional, puesto que mientras Gimeno hablaba de un nicho que la empresa americana quiere explotar en el Viejo Continente, donde en la actualidad ocupa en torno a un 7 u 8 por ciento de su facturación, en España se reduce el porcentaje a un testimonial 2 por ciento.

El motivo de esta diferencia está más que claro: aquí el tuning se entiende, sobre todo, como una modificación de la carrocería y la sustitución de ciertos componentes del bastidor (suspensiones, llantas, etc.), cuando en países como Alemania o el Reino Unido existe un gran número de preparadores especialistas en potenciación de motores, que van mucho más allá de una simple reprogramación de la centralita electrónica, tan común entre los modernos turbodiésel de inyección directa.

De hecho, la creatividad de dichos preparadores hace que carezca de sentido establecer una lista de aplicaciones para los turbos de su catálogo. “Nos han enviado los resultados de algunos experimentos hechos con un Porsche 911, Nissan GT-R o Mitsubishi Lancer EVO”, entre otros, nos comentaba Gimeno, aunque reconoce que ellos no se meten demasiado, porque ese trabajo lo hacen empresas que se dedican específicamente a ello. En este sentido, Camarasaltas resaltaba que para potenciar un coche “no basta con cambiar el turbo original por uno más grande, sino que hay que hacer un trabajo más profundo en el motor”. El responsable de Turbomaster lamentaba asimismo que “la gente cree que el coche consumirá menos y correrá más”, cuando la realidad es bien distinta, “por no hablar de cómo puede afectar a la longevidad del propulsor”, finalizaba.

En cualquier caso, Turbomaster se plantea esta presencia en competición más como una fórmula de fidelización de clientes que como una forma de explotar un negocio con potencial. Por ello, conjuntamente con Honeywell, contó en el Circuito de Cheste con un palco VIP al que pudieron asistir medio centenar de invitados para presenciar en directo las carreras de Cheste y experimentar en primera persona cómo se vive la competición desde los boxes, sin olvidar, como no podía ser de otra manera, en territorio levantino, el disfrute de una paella a la hora del almuerzo.

Elring

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