Virginia Silvestre, murciana de 47 años, casada y con un hijo de siete años, responsable de Compras en Grupo Silvestre, es una empresaria nacida y criada en el sector, que ha mamado la cultura del recambio desde la cuna, que ha crecido entre piezas de repuestos, aquellas que almacenaban en la empresa familiar fundada en  Murcia hace más de cincuenta años por su padre, Juan de la Cruz Silvestre. “Grupo Silvestre es mi vida, mi hijo, lo es todo para mí”.  Con una personalidad arrolladora, una sonrisa perenne, una fuerza que desborda por los cuatro costados, muy directa, de las que prefieren ponerse “una vez roja, que ciento amarilla”, pero también con una sensibilidad especial, un desparpajo y frescura que la hacen única, nos abre las puertas de su empresa y de su vida. Esta es la historia de Virginia Silvestre, una leona, una mujer hecha a sí misma, que ha llevado y lleva el recambio en vena. Una entrevista publicada en el número 97 de nuestra revista.

“Mis padres, Juan de la Cruz Silvestre e Isabel Hernández, siempre han compartido con sus siete hijos las penas y alegrías de la empresa, que fundó mi padre hace más de cincuenta años, y hoy cubre todo el territorio nacional dando empleo a más de 250 personas. El recambio lo llevamos en vena”, comienza a contar su historia Virginia Silvestre, responsable de Compras del distribuidor con central en Murcia. “En las vacaciones de verano, o los fines de semana, mis padres llevaban trabajo a casa y nos organizábamos como una cadena humana de producción para liberar quehaceres diarios de oficina.
Y a mí me encantaba, desde muy pequeña, ponerme con las cosas de administración y toquetearlo todo”, recuerda con cariño ‘la’ Silvestre.

“Con mi ‘motico p’arriba y p’abajo”

«Mi padre siempre ha sido una persona de soltarme a los leones, pero no se equivocó».

“Siempre hemos colaborado, siempre hemos echado una mano, cinco de los siete hermanos trabajamos en la empresa, y tres de nosotros estamos en el Consejo de Administración, pero oficialmente empecé a trabajar en Grupo Silvestre a los 17 años,
compaginándolo con mis estudios de diplomatura en Relaciones Laborales en la universidad por las noches”. Virginia Silvestre, la más pequeña de los siete hermanos, ponía así los cimientos de su andadura profesional en la empresa familiar, y lo hacía como “chica para todo”, aprendiendo desde abajo. “Tenía muchas jefas, hacía lo que necesitaran: archivar, hacer pedidos, ir a los bancos… Me pasaba todo el día con mi ‘motico p’arriba y p’abajo”. Hasta que finalizó sus estudios. “Hasta entonces el departamento laboral estaba externalizado, y quise encargarme de ello; de las nóminas, los seguros sociales, las relaciones con los organismos oficiales, así como de las negociaciones con los empleados, buscando siempre el equilibro entre sus intereses y los de la empresa”.

Una labor que durante cinco años supo ejercer con acierto, demostrando tener unas cualidades negociadoras que Juan de la Cruz Silvestre quiso potenciar. “Mi padre no quería que me quedara en una zona de confort, y me propuso saltar al departamento de Compras. A mis 25 años empecé a negociar con proveedores, sin tener ni idea de cómo iba a salir aquello… Mi padre siempre ha sido una persona de soltarme a los leones, pero no se
equivocó, porque yo, además de contar con mi diplomatura y de realizar después un máster en Prevención de Riesgos Laborales, he sido muy autodidacta; no me ha importado preguntar, observar, me gusta rodearme de personas que saquen lo mejor de mí, de las que aprender. Soy muy luchadora, me encanta ponerme retos y cumplirlos. Además, siempre he tenido el apoyo de mis padres y de mis hermanos, de Antonio Silvestre, director general de la empresa”.

«He hecho de todo, sin saber en un comienzo, y nunca he tenido ningún problema, porque soy muy cañera, muy exigente, muy peleona…».

“Y en este departamento, que depende del de Operaciones, me he quedado toda la vida, colaborando además con el área de Informática, con el desarrollo de procesos internos… He sido siempre un eslabón de apoyo para toda la gente que ha trabajado y trabaja en nuestra empresa: he hecho de todo, sin saber en un comienzo, y nunca he tenido ningún problema, porque soy muy cañera, muy exigente, muy peleona… He sabido darme mi lugar y siempre me he llevado muy bien con todo el mundo: este es un sector único, que me ha aportado muchísimo. La gente es maravillosa, tengo relaciones de más de treinta años, hay colegas de la posventa que vinieron a mi boda… Vamos, que este sector me conoce desde que yo era una niña, creo que me aprecia y me tiene el mismo cariño que yo le profeso”.

De tal palo, tal astilla

«Mis padres formaban un gran equipo, mi padre en la dirección y mi madre… mi madre ¡menuda leona!.

El éxito de Virginia Silvestre es compartido. Compartido con sus hermanos pero sobre todo con sus padres. “En Grupo Silvestre funcionamos muy bien. Mis hermanos y yo nos entendemos a la perfección, cada uno en el área que mejor se le da, aportando sus puntos fuertes, complementándonos. Hemos sabido mantener muy bien el equilibrio, y es una labor que le debemos a nuestros padres, a la educación que nos han proporcionado, inculcándonos unos valores maravillosos de compromiso, respeto, trabajo duro… y que nosotros hemos heredado, enseñando con el ejemplo: ya se han jubilado, pero mis padres formaban un gran equipo, mi padre en la dirección y mi madre… mi madre ¡menuda leona! Ha sido siempre un motor fundamental para mi padre y para la empresa: delegación que montaban ahí iba ella. Nunca lo ha dejado solo, siempre lo acompañaba adonde hiciera falta, haciéndose un sinfín de kilómetros al volante mientras mi padre atendía llamadas, y eso lo saben muchos proveedores… Se complementaban muy bien porque mi madre es más extrovertida, más sociable. Yo admiro mucho a cada uno de mis hermanos y a mis padres, estoy muy orgullosa de mi familia”, continúa una emocionada Virginia Silvestre.

“Lo más difícil de tratar en una empresa es la gestión del cambio, el traspaso generacional”.

Pero también pasaron su ‘sarampión’. “Lo más difícil de tratar en una empresa es la gestión del cambio, el traspaso generacional”, confiesa la responsable de Compras. Y por ello decidieron introducir perfiles externos, para mejorar la gestión de la empresa y aportar nuevas ideas. “Me he puesto un jefe, Julio Díaz, responsable de Operaciones, ¿qué te parece?”, cuenta con su particular gracia ‘la’ Silvestre: “Hemos logrado incorporar perfiles externos que nos están aportando muchísimo, una nueva manera de hacer las cosas de cara a los nuevos retos que plantea el mercado, sin perder la cultura empresarial, la esencia que nos transmitieron nuestros padres y que también hemos inculcado a todos y cada uno de los trabajadores: aquí hay gente que lleva trabajando toda la vida y que son pilares fundamentales, el capital humano es imprescindible porque las personas son las que hacen a las empresas, y gracias a ellas Grupo Silvestre está donde está”.

“Lo es todo para mí”

«Grupo Silvestre es mi vida, lo es todo para mí. Le he dedicado mucho tiempo y esfuerzo. Hay muchas familias que dependen de esta empresa y quiero que continúe dando guerra durante muchos años».

“Por eso quiero lo mejor para esta empresa, porque Grupo Silvestre es mi vida, lo es todo para mí. Le he dedicado mucho tiempo y esfuerzo. Hay muchas familias que dependen de esta empresa y quiero que continúe dando guerra durante muchos años”, afirma rotunda Virginia Silvestre: “Siempre hemos seguido la estrategia de tener un perfil bajo en términos de comunicación. No nos ha gustado salir en la foto, pero creo que esta empresa debe tener la visibilidad que merece. Me gustaría, dentro de diez años, mirar atrás y con orgullo poder decir ¡qué buen trabajo hemos hecho! Darle a Grupo Silvestre el lugar que le corresponde, seguir aportando mi experiencia, y cuando no sea así hacerme a un lado porque nadie es imprescindible. Afortunadamente estamos yendo por el buen camino, cerraremos 2021 con cifras cercanas a las de 2019, y continuamos preparándonos para lo que está por venir… Somos siete hermanos y diecisiete sobrinos, pero hemos puesto unos límites a esa tercera generación: haber trabajado en otra empresa, con un mínimo de cinco años en el mismo puesto al que aspire en Grupo Silvestre; además de que debe haber una vacante y pasar un proceso de selección externo”, destaca la responsable de Compras reflejando el buen trabajo realizado de cara al traspaso generacional.

“Lo importante es seguir siendo fieles a nuestros principios, que el mundo no se mueve por dinero, se mueve por ilusiones, proyectos… y el proyecto de Grupo Silvestre pasa por continuar creando una empresa de excelencia, trabajando en equipo, haciendo que todos los que formamos parte de la empresa nos sintamos orgullosos, con una máxima que siempre nos repetía mi padre: ‘La peor decisión tomada en equipo, siempre será mejor que cualquiera que se tome individualmente”.

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